Al borde de tu orilla

El tiempo pasa tremendamente rápido, mi madre falleció el 10 de febrero de 2010. Han pasado ya casi 10 años.

Desde esa fecha, a menudo, bajo a pasear por la orilla de esta playa porque siento que es la manera más pura, verdadera y cercana que tengo de arrimarme a ella. Es aquí donde desparramamos sus cenizas, porque es este el lugar donde quería descansar.

Y casi siempre hago fotografías. Al mar, a las rocas, a las formas que se crean en la arena…. A las nubes. Y de algún modo y aún siendo emociones fugaces que vienen y van, creo sentir que se las estoy haciendo a ella, para ella y posiblemente...con ella.

Nunca me había parado a pensar en la posibilidad de sacar fotografías de alguien que no está físicamente presente. Pero ahora tengo claro que sí es posible, porque hay personas que permanecerán siempre, cerca, aún sin estar. Y porque pienso que una buena manera para conseguir que alguien no se muera nunca del todo, además de nombrarla, recordarla, etc, puede ser también, ¿por qué no?, fotografiarla.

Esta especie de trabajo, que tengo claro cuando empezó y sospecho no tendrá un final, lo van componiendo este conjunto de fotografías.


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